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Baja California

El Hijo del Perro Aguayo cayó en desgracia en la lucha libre ocurrió en Tijuana

Tras la muerte de El Hijo del Perro Aguayo, plantean la importancia de mejorar los servicios médicos en las arenas de México y Baja California

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TIJUANA, Baja California. Inconsciente, no se movía, se notaba que las cosas estaban mal… recuerda el periodista Tony Angulo sobre el accidente que llevó a la muerte al luchador Pedro Aguayo Ramírez El Hijo del Perro Aguayo, en una función espectacular de lucha libre en esta ciudad.

“Era el regreso de Rey Misterio a Tijuana después de haber estado en la WWE”, precisa el reportero, quien recuerda que corrió tras la ambulancia cuando trasladaron al luchador inconsciente desde el auditorio al hospital, ubicado a dos cuadras y fue el único representante de un medio de comunicación en ingresar a la sala de espera.

Dentro del hospital era un clima de desesperación. Junto al luchador Konnan, Juan Carlos Pelayo, expresidente de la Comisión de Box en Tijuana y un primo de Pedro Aguayo, Tony esperó un par de horas.

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Recuerda que Rey Misterio continuó el espectáculo de la lucha libre en el auditorio local porque “él no sabía lo que había pasado realmente, porque la lucha era para él, era el hijo prodigo de Tijuana”.

“Habían cerrado las puertas (del hospital), yo estaba en la sala de espera, llegó Óscar (Rey Misterio) y se metió y Juan Carlos Pelayo le dio el diagnóstico y se soltó llorando… Y ahí estuvimos adentro”, cuenta.

La espera terminó. El médico anunció el fallecimiento del Perro Aguayo junior y parecía todo increíble, comparte el periodista con 15 años de trayectoria en la fuente deportiva del semanario Zeta.

“Konnan, me acuerdo que estaba recargado en la pared y empieza a golpearla y Rey estaba llorando. Lo que hice fue sólo observar, en esos momentos yo lo sentí como si fuera un familiar, vives la noticia”, relata el periodista.

A un lado de la puerta de ingreso al hospital estaban los reporteros esperando cualquier información actualizada. Se retiraron tras el anuncio de la muerte del líder de los “Perros del Mal”… pero Tony se quedó nuevamente.

“Hasta que llegó la Semefo (Servicio Médico Forense), ya entraron por él al lado de las ambulancias del hospital, lo sacaron y se lo llevaron. Ahí estuvimos afuera más de las tres de la mañana”, rememora.

Menciona que “cuando llegué a la casa me puse a escribir todo lo que había vivido, para que no se me fuera ningún detalle”.

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Aquella función de Lucha Libre en el auditorio municipal de Tijuana “Fausto Gutiérrez Moreno” fue espectacular, considera el analista de lucha libre, Manuel Zepeda.

“Había una entrega de los luchadores esa noche, entregado el elenco y entregada la afición porque estaba abarrotado el auditorio, que se estaba materializando un ‘eventazo’”, indica.

Pero el espectáculo tuvo consecuencias: al menos cuatro luchadores salieron lesionados previo al golpe que requirió atención médica de El Hijo del Perro Aguayo.

“Era algo que nadie esperaba. Vimos cómo se dieron las cosas: Se dan cuenta que Pedro tiene problemas y tratan de sacarlo como se podía, me acuerdo que fue con una tabla”, señala.

El público no sabía que se trató de un golpe fuerte al luchador y la fiesta continuó en el ring. “Había confusión, algunos lo vieron con seriedad y otros como parte del show”.

Así recordaron a El Hijo del Perro Aguayo

“Cuando dicen: es que no había doctor, es que sí le creo que estaba atendiendo a otra persona”, resalta el periodista tijuanense, con trayectoria de 23 años.

La lucha, un trabajo de alto riesgo

El luchador es un ser humano que corre riesgos como en otras profesiones, al ser   un espectáculo de deportistas, considera el periodista, René Mora.

A su juicio, hay insensibilidad por parte del espectador, que cree que no hay enfrentamientos físicos reales en el cuadrilátero.

“La gente comenta mucho que los luchadores no se golpean, que es circo, maroma y teatro y ahí estuvo la prueba: La muerte de un luchador sobre un ring”, añade.

La muerte de Pedro Aguayo llega cuando su carrera iba en ascenso, gracias a su carisma y que agradaba al público aficionado de la lucha libre en México, resalta.

“Creo que este muchacho tenía para hacer una carrera muy grande, pero lamentablemente uno dispone algunas cosas, pero el destino tiene marcado otras”, apunta.

Asevera que era un luchador que se estaba consagrando, estaba entrando en el gusto del público. La muerte de “El Hijo del Perro Aguayo” fue un impacto muy grande en la Lucha Libre mexicana, “no solamente por quien murió sino por el rival que tenía: un luchador tijuanense que triunfó en Estados Unidos”.

Para el periodista con más de 30 años de carrera, la muerte de “Perrito” deja un aprendizaje sobre las condiciones de seguridad para los luchadores.

“Creo que deben de mejorar los servicios médicos, no solo tener un médico, sino hasta tres y que sean, mínimo, dos ambulancias disponibles, bien equipadas. En la Lucha Libre no recuerdo una noche tan trágica como la del Perro Aguayo”, agregó.