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El Extranjero

Jean Maggi ahora va por la conquista del espacio

El cordobés con poliomielitis Jean Maggi escaló el Himalaya con una bicicleta que mueve sólo con sus brazos y protagonizó el documental El límite infinito

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Jean Maggi, el cordobés con poliomielitis que escaló el Himalaya con una bicicleta que mueve sólo con sus brazos y protagonizó el documental El límite infinito, vuelve a sorprender a propios y extraños por su perseverancia y espíritu de superación con un nuevo desafío, al convertirse en astronauta civil.

Nacido en Córdoba, Argentina, en la actualidad dirige la Fundación Jean Maggi, que entrega bicicletas adaptadas a niños y jóvenes con discapacidad sin recursos para que sigan los pasos de su versión adulta, en vez de entregarse al estilo de vida que lo lastró durante los primeros 37 años de su vida.

De profesión informático, Jean Maggi se casó y tuvo cinco hijos. No obstante, un infarto de corazón le cambió la vida y decidió correr maratones por todo el mundo. Desde Roma a Nueva York, pasando por el desafiante triatlón Iron Man.

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Lo difícil se hace, lo imposible se intenta. Ese es el leitmotiv de Maggi, de 58 años, que vive para hacer realidad sus sueños. Meses después de nacer fue vacunado contra la poliomielitis y le tocó ser el caso uno de cada dos millones en el que el inoculante no generó la inmunidad sino que le causó la enfermedad.

La afección le dejó paralizadas sus piernas. A los 37 años sufrió dos infartos, aunque, sin embargo ninguno de estos trágicos sucesos le impidieron cumplir sus metas: Jean llegó a la cima del Himalaya –la cordillera más alta de la Tierra– recorrió el mundo, corrió maratones en Nueva York, Roma y Madrid y cruzó a caballo nada más y nada menos que la Cordillera de Los Andes, de la mano de su bicicleta adaptada. 

También formó parte de una superproducción que cuenta su vida en Netflix y es protagonista de su documental “El límite infinito”, que causó furor en todo el mundo.

Ahora se acaba de convertir en astronauta civil y desde Filadelfia, Estados Unidos, Jean terminó un duro entrenamiento de nada menos que la NASA, para ser pasajero de una de las naves que llevará a personas comunes y corrientes al espacio. Se encuentra en conversaciones con SpaceX y Virgin Galactic.

El NASTAR Center es la primera instalación de seguridad aprobada por la Administración Federal de Aviación de los Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) capaz de cumplir con los requisitos de capacitación para vuelos espaciales tripulados comerciales, tanto suborbitales como orbitales. 

Es reconocido como el líder en el desarrollo y la entrega de capacitación para la industria espacial comercial y está en una posición única para permitir que la investigación mejore la salud y la seguridad de los seres humanos en entornos extremos. “Con conocimiento integral, desarrollo de habilidades personales y exposiciones de vuelos espaciales simulados, este entrenamiento me pone cada vez más cerca del espacio”, adelantó a Infobae.

Maggi dijo en entrevista con ese sitio que “este curso que hice es para poder participar de un vuelo suborbital al espacio. Ellos hacen todo el entrenamiento y fundamentalmente lo que queríamos ver era si mi cuerpo toleraba las fuerzas G. Para poder hacer un vuelo orbital es necesario que tu cuerpo soporte la fuerza GX que es la que viene de frente y GZ que es la que viene de arriba. X 6 y Z 3. 

“¿Qué significa esto? Tu peso multiplicado por ese valor. Como yo tengo una discapacidad motriz y baja masa muscular en la parte de abajo, zona media, y para contrarrestar estas fuerzas G, hay ciertas maniobras que tienes que hacer con el cuerpo, entre ellas una forma de respirar y la otra es traccionar toda la sangre, contraer la parte de abajo para no desmayarse. Es lo que estuve entrenando esos dos días y completando el curso que me habilita para hacer un vuelo suborbital”.

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El hombre que es inspiración de muchas personas dijo que tomar el curso es importante porque “en realidad es estar apto para hacer este vuelo. En el centro se simula todo el recorrido, con simuladores de alta tecnología. Solo 400 personas en todo el mundo han terminado este curso.

No voy a manejar ninguna nave, sino que sería pasajero. Estoy muy entusiasmado con esto de que en algún momento pueda ser la primera persona con discapacidad en poder conquistar el espacio”. 

Ahora su próximo objetivo es volar al espacio y este sueño se podría concretar a fin de año. Jean Maggi dijo en una reciente entrevista que “a veces piensan de que esto es, `bueno llegué al Himalaya y quiero ir un poco más alto’ y la verdad que esto es anterior al Himalaya.

Cuando Armstrong llegó a la luna yo tenía 7, y todos los niños de esa época fantaseábamos en algún momento, con ser astronautas. Hace unos 8 años, tres compañías empezaron a pensar esto de poder llevar civiles al espacio” contó, ahí se le nació el deseo de romper esa otra barrera.