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Inclasificables

Los derechos deben ser de todos, más allá de las orientaciones sexuales: Alonso Alarcón

El también investigador se centra en la reconstrucción de la teoría y la práctica de la coreografía

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Estrenó Reverso con la compañía Jóvenes Zapateadores | Foto: Cortesía Alonso Alarcón

XALAPA, Veracruz. Desde su niñez, el investigador y coreógrafo veracruzano Alonso Alarcón Múgica recuerda haber vivido violencia de género por ser hombre y no contar con una masculinidad hegemónica.

De adulto fue algo peor: fue agredido físicamente y permaneció 13 días inconciente por una inflamación cerebral.

A seis años de ese episodio, acepta que en México hay avances, pero falta mucho por hacer a favor de la comunidad de lesbianas, gays, bisexuales, travestis, transgénero, transexuales e intersexuales (LGBTTI).

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El creador escénico, primer hombre en el país en realizar investigaciones y estudios formales de género enfocados en las masculinidades en coreografías dancísticas, consideró importante que en la entidad sea un derecho el matrimonio entre dos personas del mismo sexo, la adopción y la ayuda del Estado a padres solteros.

En entrevista, expuso la necesidad de entender que “los derechos no se consultan”, deben ser de todos, más allá de orientaciones sexuales. Y es que él está casado con el brasileño Ronilson Luan, pero su boda se llevó a cabo en la Ciudad de México.

Se refirió a los prejuicios que enfrentan los bailarines varones, pero también que gozan de algunos privilegios, los cuales ponen en desventaja a las mujeres. Ahondó en sus líneas de investigación y en su punto de vista sobre las marchas por los derechos LGBTTI.

“La marcha de la Ciudad de México es cada vez menos críticas y más un desfile de marcas que ya nada tiene que ver con las demandas políticas de lo que hace falta en cuanto a los derechos de la comunidad”, expresó.

Originario del puerto de Veracruz, actualmente tiene 40 años de edad y cuenta con una trayectoria reconocida internacionalmente.

Su arte lo ha llevado a distintos países, pero entre sus recuerdos infantiles siempre está presente el contacto con la naturaleza y con el ambiente característico del pueblo, pues al ser hijo de padres docentes, viajó con ellos al municipio de Úrsulo Galván, donde vivió hasta que sus papás recibieron sus plazas definitivas en la ciudad de Xalapa.

Alonso narra que fue en la capital del estado donde tuvo su primer acercamiento con la danza folklórica, cuando apenas cursaba la primaria. Si bien desde ese momento se sintió atraído por esta expresión artística, también manifestaba interés por las matemáticas.

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Era un buen estudiante, pero con dos hermanos mayores, era “el niño diferente”, el que bailaba… Después llegó la danza contemporánea, contó.

Recordó que en su niñez, adolescencia y juventud vivió acontecimientos violentos que en su momento no supe acomodar en su experiencia, porque tampoco había formación desde la primaria, secundaria y preparatoria hacia esas violencias que se viven contra los propios cuerpos.

Fueron acontecimientos que se quedaron en anécdota y en preguntas y dilemas al interior, pero después cobraron fuerza, cuando fue golpeado por uno de sus colegas.

“El haber estado inmovilizado, por primera vez en toda mi vida, en un hospital, en una cama, desconectado, con medicamentos que básicamente me hacían estar en blanco mentalmente, me marcó y me hizo pensar que la violencia sucede y hay que hablar de ella, ponerla al frente”, apuntó.

Pero por otra parte, añadió, me hizo consciente de cuántas omisiones cometemos cuando nos dedicamos al arte escénico, pues son cosas que ignoramos o a las que no le damos foco.

Alonso Alarcón decidió hacer su maestría en Artes Escénicas y ahora es estudiante del doctorado en Historia del Arte en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); en ambos posgrados se ha enfocado en la diversidad de masculinidades y la danza gay en México.

“Las marchas gay ahora son sólo una fiesta” / Foto: Alonso Alarcón

El estudioso del arte escénico indagó en la forma en que algunos coreógrafos varones reimaginan la masculinidad en sus obras, espacios donde se muestra que “la masculinidad no es única, se abre a muchas formas y colores, y que el gesto del cuerpo humano puede librarse de todos los prejuicios sociales, culturales, familiares y religiosos que hay en contra de los homosexuales”.

En el campo escénico, Alonso es el primer investigador varón del país que trabaja con las masculinidades en lo coreográfico; su indagación también se centra en la reconstrucción que atraviesa tanto la práctica de la coreografía como lo académico formal.

Sobre los prejuicios que se viven en el área de la danza, consideró que todavía hay la creencia de que el varón que se dedica a ella es homosexual y, del otro lado, hay muchos bailarines heterosexuales que sufren esa discriminación.

“Hay una desigualdad brutal. Estas desigualdades las he puesto sobre la mesa en la Facultad de Danza de la UNAM, así como la importancia que desde las políticas del gobierno haya mediación de las becas del Fonca y en festivales se haga una programación de paridad”, acotó.

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El también gestor cultural sostuvo que aún está vigente la creencia del genio dancístico coreográfico, pero habría que hacer un estudio para determinar cuántos directores son varones coreógrafos y cuántas coreógrafas directoras que hay logran un apoyo, un subsidio o entrar a un festival.

Aún en pandemia por Covid-19, Alonso Alarcón estrenó Reverso con la compañía Jóvenes Zapateadores. “Es momento de sacudirse el miedo y buscar alternativas para continuar el camino”, dijo.

Además de seguir con su doctorado, anunció que festejará los 21 años de su compañía Ángulo Alterno y retomará el Festival Internacional Danza Extrema, el cual fundó y dirigió durante 14 años, pero suspendió durante algún tiempo, molesto ante la apatía de las autoridades local y estatal.

Adelantó que presentará proyectos a financiamientos federales para poder concretar la décimo quinta edición, “sobre todo porque a pesar de la decepción que pueda sentir, siempre está el recordatorio de darle a la danza el lugar que merece”.

Porque no importa si a los gobiernos locales y estatales no les interesa, nosotros seguiremos movilizando desde la danza al estado de Veracruz, puntualizó.

Maribel Sánchez | Diario de Xalapa