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La Opinión

Latinoamérica vive entre la pandemia de Covid-19 y corrupción

La pandemia de Covid-19 ha dejado más de 25 millones de personas contagiadas en América Latina, una región azotada por la corrupción y otros problemas

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América Latina ya superó, el pasado fin de semana, los 25 millones de contagios de coronavirus o Covid-19, encabezados por Brasil, en medio de un alarmante avance de la pandemia que obliga a muchos países a redoblar sus restricciones y con varios brotes de delincuencia con respecto a las vacunas en la región.

Brasil registra unos 13 millones de positivos y más de 330 mil muertos, pero no sólo eso, un video grabado en Río de Janeiro se observa a una anciana recibiendo una inyección con una jeringa vacía, lo que desató la indignación y obligó a las autoridades a abrir una investigación.

A muchos les sigue pareciendo una buena manera de sacar partida. Además, los analistas atribuyen la lentitud de la vacunación en el gigante sudamericano a la tardanza del gobierno de Jair Bolsonaro –quien durante meses minimizó la gravedad de la enfermedad– en alcanzar acuerdos con las farmacéuticas, él prefiere seguir arengando el no uso del cubrebocas, ni de los confinamientos.

La rapiña, en estos casos nunca falta, y para ejemplo un botón; en Bolivia dos enfermeras fueron enviadas a prisión preventiva por el “robo” de 500 vacunas en un poblado del noreste fronterizo con Brasil que sufre un importante rebrote de Covid-19 y que las autoridades temen que sea por la nueva variante brasileña.

Además, los récords de infecciones diarias en Perú, o de muertes en Uruguay, siguen elevando las alarmas en el continente, donde las restricciones se han multiplicado y apenas estamos terminando la segunda ola de contagios en la región.

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En Chile, que ya vacunó al 24 por ciento de la población con dos dosis y avanza más rápido que ninguno en Latinoamérica, se registraron en los últimos días las peores cifras de contagios desde el inicio de la pandemia. Es por eso que las autoridades anunciaron que cerrarán las fronteras desde hoy y por todo abril. En total, el país sobrepasó el millón de infecciones y los 23 mil decesos.


En Argentina, el presidente Alberto Fernández anunció que resultó positivo a Covid-19 en una prueba de antígenos a la que se sometió tras registrar síntomas compatibles con la enfermedad y más de un mes después de haber recibido la segunda dosis de la vacuna.


Lo del presidente Fernández, es un ejemplo que nos indica que, aunque ya esté vacunado el contagio es posible, y debe de seguir tomando sana distancia, lavado de manos y el uso del cubrebocas. Una vacuna para que alcance una seguridad importante deben de pasar al menos diez años para su mejoramiento.

Sin embargo, la vacunación contra la pandemia de Covid-19 con privilegios a diversas figuras vinculadas al poder en Argentina o el llamado Vacunagete es otra muestra de las irregularidades en América. El caso salió a la luz cuando el periodista Horacio Verbitsky, de 79 años y afín al Gobierno, reveló que se vacunó sin esperar su turno porque se lo pidió a su “viejo amigo” Ginés González García, entonces titular del Ministerio de Salud. 

Algo similar ocurrió en Perú, en donde el denominado Vacunagate permitió que 487 personas recibieran vacunas contra el Covid-19 que eran para el personal que llevaba adelante los ensayos clínicos en el país.

En el listado había médicos y científicos, pero también funcionarios de los dos últimos gobiernos, incluido el expresidente Martín Vizcarra, familiares de estos, consultores e invitados.

Colombia incautó, el 13 de febrero, en el aeropuerto de Bogotá, 70 dosis contra la Covid-19 que una mujer, que llegaba en un vuelo procedente de Emiratos Árabes Unidos, pretendió ingresar de forma ilegal. Al respecto, el Ministerio de Salud precisó que es la única entidad encargada de importar vacunas contra el coronavirus.

Uruguay, que era considerado hasta hace poco tiempo un ejemplo en la gestión de la pandemia de Covid-19, registró el pasado jueves 35 muertes, un récord diario. El país superó ya los mil decesos y los contagios siguen aumentando, pero esto se debe en buena medida a que la situación en Brasil está fuera de control y está contagiando a todos los vecinos.

Como colofón, en América Latina las autoridades buscan detener las campañas a través de redes sociales y falsos sitios que intentan engañar a los usuarios con la venta de vacunas de Pfizer, Moderna o AstraZeneca.

Circulan estafas a través de mensajes SMS en ofreciendo turnos prioritarios a cambio de dinero y mensajes a través de WhatsApp en los que se anuncia la venta de la Sputnik V. 

También se han reportado recientemente casos de estafas telefónicas dirigidas a adultos mayores para acceder a la vacuna. La modalidad de engaño puede variar, por lo que es importante estar atentos y permanecer informados.

Dentro de la dark web ofrecen una variedad de artículos y servicios ilegales o escasos en los sitios de compraventa disponibles en la Internet superficial, incluyendo insumos de salud. La aparición de certificados falsos de tests PCR o vacunas contra el coronavirus, no se hicieron esperar con un valor de entre 300 a 500 dólares, pero comprar en esos mercados es sólo su responsabilidad.

Lo cierto, es que diario se registran casos de delitos o irregularidades que tienen que ver con el combate a la pandemia de Covid-19, más de un año después y con una tercera ola de contagios expandiéndose con velocidad, la situación para los próximos meses no pinta nada bien, ni para los que siguen las reglas sanitarias, ni para los que no las siguen. O ¿qué cree usted?

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