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Don David Quintero se convirtió en el vendedor de los cocos frescos en Escuinapa (Sinaloa)

La forma en la que don David vende sus cocos es la tradicional, con el agua en la bolsita de plástico

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Don David tiene casi 90 años de edad. / Foto: Jesús López

ESCUINAPA, Sinaloa. Por más de dos décadas, la venta de los cocos frescos se ha convertido en un entretenimiento y una forma de ganarse unos pesos para David Quintero Medina, un hombre de la tercera edad.

Con casi 90 de años, “bien vividos”, como lo dice don David, todos los días recorre en su triciclo las calles del Centro de Escuinapa para ofertar sus cocos que sirven para refrescar el paladar de sus clientes.

Platica que después de ser un hombre de campo dedicado a la pizca de frijol, hubo la necesidad de buscar otra forma de poder ganarse “los centavos” para las tortillas.

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“Yo digo que fue hace como unos 20 años cuando empecé a vender los cocos, la gente se va haciendo vieja y se pone más duro conseguir trabajo… Mis hijos me han dicho que ya deje de trabajar, pero si me quedo en la casa, me engarroto”.

Comenta que ahora que está el problema de la pandemia del Covid-19 hubo unos días en que dejó de trabajar, pero el encierro le provocó enfado y desesperación, por lo que a pesar de la inconformidad de su familia, salió de nuevo a la calle.

“Andando en la calle, nunca falta con quien echar la platicada y pues además de desaburrirme un rato, no dejo de ganarme un pesito para la coca y el pan”, expresó Quintero Medina.

Los cocos que vende se los traen del valle y aunque hay veces que se pone un poco difícil encontrar, nunca deja de tener para ofertarle a sus clientes.

“La gente ya sabe que todos los días trabajamos, van a la segura a buscarnos, no le podemos quedar mal, por eso es que siempre procuro tener cocos y bien helados”, expresó David Quintero Medina.

La forma en la que don David vende sus cocos es la tradicional, con el agua en la bolsita de plástico y la “comida” con sal, limón y chile. El costo de cada pieza es de entre 20 y 25 pesos.

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Don David es uno de los tantos casos de adultos mayores en el municipio que han tenido que generar su propio empleo para poder seguir trabajando y como lo dice él, buscan la manera de traer unos “centavos” en la bolsa.

Jesús López │ Organización Editorial Mexicana