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La Opinión

La vacunación contra el Covid-19 es una tormenta a escala mundial

Estados Unidos, China, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Rusia, Alemania, España y Canadá son dueños de las vacunas contra el Covid-19

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Ahora el mundo está comenzado a sufrir la tormenta anunciada hace varios meses con la vacunación mundial en contra de la pandemia del coronavirus (Covid-19), precisamente cuando la segunda ola de contagios está en su pico más alto y las mutaciones del virus están a la orden del día.  

Un panel independiente concluyó que la Organización Mundial de la Salud (OMS) carece de poder financiero y ejecutivo para responder a pandemias como la actual que sufre el mundo de Covid-19.

Ellen Johnson Sirleaf,  la ex presidenta liberiana, y Hellen Clark,  ex primera ministra neozelandesa, lideraron el panel y exigen que es necesario reformar el funcionamiento de la OMS para evitar que la actual crisis sanitaria se repita.

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En varios países de Europa, Francia, Alemania, España y Suiza al inicio de las campañas de vacunación se desperdiciaron miles de dosis, lo que se suma a las frustraciones de Reino Unido y Estados Unidos en su rezago para poder aplicar el antídoto de manera más rápida.

Joe Biden, presidente de Estados Unidos, busca revertir la lentitud en la inoculación de los estadounidenses y una de las principales medidas para combatir la pandemia es distribuir 100 millones de vacunas en su primeros 100 días de gobierno.

En África las cosas pintan peor, con suerte los primeros antídotos contra el Covid-19 llegarán a mitad de ese año, y se estima que el número de muertos en la segunda ola de contagios será de niveles alarmantes.

Son 10 países ricos que concentran el 95 por ciento de la producción de las vacunas en el mundo, Estados Unidos, China, Reino Unido, Israel, Emiratos Árabes Unidos, Italia, Rusia, Alemania, España y Canadá, de acuerdo con el sitio web de análisis de datos Our world in data.

Algunos de esos países iniciaron sus campañas de vacunación con la consigna de utilizar por cada frasco cinco dosis, cuando eran posibles seis aplicaciones, aunque el asunto se corrigió, al principio se desperdiciaron sustancias que en este momento valen oro.

Las pérdidas son exponenciales: por cada 200 mil viales de la vacuna de Pfizer/BioNTech (que requiere dos dosis), se puede inocular a 600 mil personas inyectando seis dosis por vial, en comparación con las 500 mil de administrar sólo cinco.

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El fin de semana, también se dio a conocer que España está perdiendo miles de dosis de la vacuna desarrollada por Pfizer contra el SARS-CoV-2. El problema está relacionado tanto con un cambio en el prospecto, que afecta a la capacidad de los frascos, como por la falta de jeringas adecuadas.

En un principio, cada uno de los viales proporcionados por la farmacéutica proveía de cinco dosis de la vacuna, según el prospecto aprobado en un inicio. Sin embargo, el pasado 8 de enero la compañía realizó un cambio en el folleto, aceptado por la Agencia Europea del Medicamento (EMA, por sus siglas en inglés).

A partir de esa fecha se considera que se pueden extraer seis dosis de cada vial, siempre que se cuente con el material apropiado. Así, se indica que los frascos contienen seis dosis de 0.3 mililitros, que deben ser extraídas con jeringas con un “volumen muerto bajo”. Este volumen muerto es el espacio que queda entre la aguja y el émbolo, y en este caso debe estar graduado a 0.1 mililitros. Meros detalles.

El manual de la Agencia Europea de Medicamentos señala que la aplicación de la vacuna debe ser con jeringas de volumen muerto bajo, pues de cada frasco se deben obtener seis dosis, cada una de tres décimas de mililitro.

Si se utilizan jeringas y agujas convencionales, puede no haber volumen suficiente para extraer una sexta dosis del mismo vial, esto sin contar que en no mucho tiempo se terminará las pocas jeringas que hay para realizar esta vacunación.

Además, habrá que sumar la queja de Israel sobre la efectividad de la vacuna de Pfizer contra el Covid-19, que tras administrarse una primera dosis (de un total de dos) es significativamente más baja –un 33%– que lo estimado inicialmente durante los ensayos clínicos, que apuntaban a un 89 por ciento. 

La pregunta es qué hay detrás de una vacuna que fue realizada en menos de un año, cuando de acuerdo con los especialistas lo mínimo son 18 meses y hasta 10 años para alcanzar una seguridad casi completa, es muy probable que además de los reportes de algunas alergias salgan nuevas reacciones adversas. Pero eso es lo que hay.    

No sólo eso, en América Latina las campañas de inoculación apenas está comenzando a despegar, en buena medida por el abastecimiento y el acaparamiento de los países ricos, o las demoras de las farmacéuticas para entregar lo prometido y, porque no decirlo, los gobiernos latinoamericanos todo lo politizan y quieren sacarle raja. 

Hay que sumar que algunos funcionarios en el mundo ya comenzaron a agandallarse y se vacunaron contra el Covid-19 junto con sus familias cuando nos le tocaba, quizá sea un reacción de la desesperación, pero es seguro que si ellos estuvieran del otro lado estarían pegando el grito en el cielo, lo peor del caso es que lo hacen público en sus redes sociales. La verdad son ¡políticos bananeros! ¿O usted qué cree?

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