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Sonora

Norma Alicia Salas vacunó a 350 médicos y enfermeras sonorenses contra el Covid-19

Norma Alicia Salas ha dedicado 31 años de su vida a la enfermería y con ánimo de seguir en la batalla contra el Covid-19 vacunó a sus compañeros

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En el arranque de la jornada de vacunación estuvo presente la gobernadora Claudia Pavlovich. / Fotos: Cortesía

HERMOSILLO, Sonora. Norma Alicia Salas abre una hielera azul y saca un pequeño frasco transparente. Es cuidadosa, pues debe diluir con exactitud los 0.45 mililitros de solución congelada que contiene. Primero, inyecta con una jeringa 1.8 mililitros de cloruro de sodio. Luego balancea muy suave y en veinte repeticiones el contenedor de cristal. Cuenta los movimientos de su muñeca uno por uno.

Así forma seis dosis de la vacuna contra el covid-19 que administrará a sus compañeros. La solución tiene tres horas de vida y ella no puede desperdiciar un minuto.

Este miércoles ella inició el proceso de vacunación en el Hospital General del Estado, ubicado en Hermosillo y vacunó a 350 de sus compañeros en la primera de las cuatro jornadas que le esperan. Para el próximo sábado 16 de enero, todos estarán vacunados con la dosis inicial de la Pfizer-BioNTech y, en 21 días más, recibirán la segunda.

Son 14 mil 650 trabajadores de la salud de primera línea de atención al covid-19 quienes se aplicarán la vacuna en todo el estado con esta remesa. Los primeros biológicos que llegaron a México se aplicaron el 24 de diciembre y, veinte días después, llegaron a territorio sonorense para distribuirse en los 32 hospitales del IMSS, ISSSTE y de la Secretaría de Salud que fueron autorizados por el Gobierno Federal para el proceso.

La gobernadora Claudia Pavlovich y el secretario de Salud, Enrique Clausen Iberri, así como Edgar Zitle García, delegado del IMSS en el estado y también coordinador federal de la campaña de vacunación covid-19 en la entidad presenciaron el arranque oficial.

Norma Alicia Salas ha dedicado 31 años de su vida a la enfermería. En su trayectoria, ha trabajado en el área de cirugías y como responsable de Consulta Externa, pero hoy se encarga de la vacunación Covid-19 en el Hospital General del Estado de Sonora.

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Al preguntarle sobre lo que significa la llegada de la vacuna, toma un respiro, sonríe y responde: “Es muy emocionante, estoy muy emocionada de poder ayudar al prójimo”.

Y así lo hace: en grupos de cinco en cinco, llama a sus compañeros, les invita a tomar asiento y les aplica la vacuna. Luego les deja en observación durante 30 minutos con la intención de saber si todo se encuentra bien.

Solo durante el miércoles, Norma Alicia repitió este procedimiento 70 veces. Cubrió a los primeros 350 médicos, enfermeros, camilleros y personal de otras áreas que atienden el covid dentro del hospital.

El primero de todos a quien norma vacunó, fue Rodrigo Romero, su colega enfermero con 22 años de servicio. Aunque ya trabajaba como intensivista desde antes de la pandemia, su labor en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) Covid-19 inició el 1 de mayo de 2020 con la llegada de los primeros pacientes graves.

“Casi todas las historias son las mismas”, dijo el enfermero sobre las personas internadas, “no pueden ver a sus familiares, solo saben de ellos cuando les hacen llamadas o videollamadas, por cartas que les mandan y les leemos. Y, cuando el paciente está consciente, nos cuenta sus historias y el sufrir de no poder ver a su familia”, compartió.

Las primeras palabras que le llegaron a la mente cuando empezó a trabajar en cuidados intensivos de covid, fueron nervios, temor, contagio y muerte. Ha vivido días sin equipo de protección, sin medicinas suficientes y trabajando por muchas más horas debido a la falta de personal. A casi diez meses de distancia, hoy, con la vacuna, puede decir dos nuevas palabras: esperanza y alegría.

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“Esperemos que no nos vaya a presentar algún efecto secundario, que sea todo positivo”, agrega y luego ríe, “no sentí nada, será que la compañera Norma Salas tiene buena mano, pudiera ser eso”, expresó el enfermero.

José Alfonso Monjarril, médico especialista en el área de Medicina Crítica con más de 20 años de trabajo y quien también recibió la vacuna, aseguró que trabajar en primera línea en el área covid, se ve de cerca lo severo de la enfermedad y la vacuna es una oportunidad de continuar trabajando, pero no significa que el problema se haya terminado.

“Que ahora nos estén vacunando, evidentemente, nos ayuda mucho a que podamos de esta manera poder disminuir el riesgo de la enfermedad”, dijo el médico, “sin embargo, el que continuemos teniendo los cuidados como el uso de cubrebocas, distanciamiento social, mantenernos en nuestras casas si no tenemos una actividad esencial que hacer, definitivamente, va a influir de una manera muy positiva para que el número de casos disminuya”, aseguró.

Norma, José y Rodrigo se han enfrentado a la muerte. Detrás de sus trajes protectores y sus caretas, han visto irse a cientos de pacientes y a varios de sus compañeros. La vacuna les da una mayor sensación de seguridad, pero no tiene la última palabra.

“Hay mucha gente escéptica, pero hay que ser positivos en esto”, concluyó Rodrigo, “necesitamos que se solidaricen todos con el personal médico, de enfermería, para poder erradicar esta pandemia. La moneda está en el aire: hay que tener fe. Las vacunas cambian las oportunidades”.