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La Opinión

La identidad de AMLO está detrás de los spots de Morena

AMLO y su movimiento son el vehículo del pueblo oprimido que lucha contra la élite corrupta, representada por el PRIAN, así lo muestran los spots

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Jacques Coste
México sufrió una grave enfermedad: un tumor maligno llamado PRIAN, dice el spot de Morena.

Los spots de campañas electorales suelen decir poco sobre la identidad de un partido, ya que es usual que presenten promesas incumplibles de futuros idílicos, críticas vacías a las demás fuerzas políticas o propuestas poco concretas y menos viables.

Los comerciales que está difundiendo Morena rumbo a las elecciones de junio de 2021 son muy distintos: vaya que son representativos. El partido guinda dio el banderazo de salida a la precampaña electoral con spots que lo pintan de cuerpo entero.

El primero de ellos inicia con las siguientes líneas: “Durante décadas, México sufrió una grave enfermedad: un tumor maligno llamado PRIAN, que saqueaba al país, se alternaba el poder y fingían competir entre ellos”.

Continúa atacando a la coalición que conformaron el PRI, el PAN y el PRD, y cierra haciendo un llamado a “extirpar el tumor de México”.

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La Comisión de Quejas y Denuncias del INE solicitó a Morena que deje de emitir este spot, pero sigue circulando en redes sociales. La resolución del Instituto no hizo más que intensificar la circulación del video, ya que los simpatizantes morenistas —y se puede suponer que varios bots— lo siguen compartiendo, alegando que el INE está en contra del partido y que no los acallarán.

Este spot es representativo de la naturaleza antidemocrática del obradorismo en cuanto a que niega la legitimidad y el derecho a existir de la oposición. En todas las democracias es común que, en épocas de campaña, los políticos ataquen y critiquen a sus adversarios. Lo anormal es que los embates mediáticos se viertan en estos términos.

Llamar “tumor” a la oposición no es cosa menor, es equipararla con un cáncer, una enfermedad letal, tan temida como odiada por todos. Si se percibe a la sociedad como un cuerpo orgánico —como parece que lo hace el presidente López Obrador—, decir que las fuerzas políticas que representan a la oposición son un cáncer es una manera velada de expresar que los disidentes son sujetos enfermos, desviados, dañinos.

Eso es de por sí muy grave, pues se niega la legitimidad y la igualdad de condiciones de los adversarios. Si el opositor es desviado, sus reclamos no tienen sustento ni son atendibles.

Peor aún, llamar a “extirpar el “tumor” es violento, pues exhorta a eliminar a la oposición. Que no se malinterprete: no me refiero a que sea violento porque conmine al exterminio físico de la disidencia. Afortunadamente, no hemos llegado a esos extremos.

Se trata de un exhorto violento en un sentido figurativo y retórico: en condiciones idóneas, un tumor no debería existir en el cuerpo de una persona; por tanto, tampoco debería existir en un régimen político ideal. De manera velada, el spot niega el derecho a existir de la oposición, una conditio sine qua non para la democracia.

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La situación es aún más grave cuando se analizan los demás spots morenistas, en los que se asevera que “cuando gana Morena, gana el pueblo de México”. Lo que en realidad se comunica es que Morena es la representación del pueblo y, por tanto, la única fuerza política legítima del
sistema.

A eso me refiero cuando afirmo que los spots morenistas son sumamente representativos de AMLO, de Morena y del obradorismo. Son producto de la narrativa que el presidente lleva lustros repitiendo: López Obrador y su movimiento son el vehículo del pueblo oprimido para luchar contra la élite corrupta, representada por el PRIAN. Es un relato muy simplista, pero igualmente poderoso.

Lo preocupante es que se está convirtiendo en una narrativa oficial, difundida con todos los medios del Estado y, ahora, también en los espacios del partido en el poder, en el contexto de las campañas electorales.

Se trata de un reto mayúsculo para la democracia mexicana: el partido oficial, cuyo líder fáctico es un presidente en extremo poderoso, cimienta su campaña electoral en negar el derecho a existir de la oposición y en alzarse como la única fuerza política legítima y deseable.

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