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Política

Hay 4 árboles que recuerdan a las personas desaparecidas en Sinaloa

Familiares de personas desaparecidas colocan listones amarillos y naranjas para tener esperanza y exigir a las autoridades que hagan su trabajo

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Sabuesos Guerreras recuerdan a Yosimar a los 3 años y 10 meses de no volver a casa. / Foto: Jesús Verdugo

CULIACÁN, Sinaloa. Las mismas manos que sostienen palas, picos y cintas de precaución, hoy tomaron listones para colocarlos en el Árbol de la Esperanza frente a la Fiscalía General del Estado para recordar que hay personas desaparecidas.

Esta intervención se hizo porque van ya tres años y 10 meses que no se sabe nada del agente municipal Yosimar García Cruz, hijo de María Isabel Cruz, presidenta de Sabuesos Guerreras.

En este grupo de mamás, hermanas, tías e hijas, el dolor es el motor que las mueve a hacer lo que las autoridades omiten y muchas veces “echan a perder”: las búsquedas en fosas clandestinas, pruebas de ADN y lo que sea que no se esté haciendo para dar con los restos o las huellas de las personas que fueron llevadas por la fuerza y no han vuelto.

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Sobre Yosimar, dijo María Isabel, lo que se sabe es porque ella lo ha investigado.

“El expediente está empolvado, soy yo la que está investigando y las cosas que tengo me apuntan para otro lado no para donde estoy. Hoy se cumplen tres años y 10 meses de la desaparición de Yosimar, y decidimos agarrar otro árbol de la esperanza. Los árboles hablarán por nosotros, queremos que griten que los queremos en casa (a los desaparecidos)”, externó para El Sol de Sinaloa.

Los listones amarillos y naranjas que se colocan en las ramas del árbol, tienen el significado de la esperanza por un pronto regreso a casa.

En Culiacán hay ya dos Árboles de la Esperanza, ubicados en la plazuela Álvaro Obregón, otro en la oficina de Sabuesos y el cuarto es este frente a la Fiscalía.

“La finalidad es que, quien tenga un desaparecido, venga y ponga un listón. Para sabuesos, cada que nos manifestamos o realizamos una intervención, es rebeldía. Pero también una invitación a quienes tienen un desaparecido, para que salgan de su confort y griten el nombre de su desaparecido y se unan al colectivo que quieran pero que busquen y hagan algo, porque si no, esto no va a parar”, expuso Cruz.

Lo buscaban en fosas y estaba en la Semefo

Hasta hace cuatro días, la familia de Jesús Flores Portillo lo buscaba en las fosas clandestinas tras su desaparición el 28 de mayo de 2019. Pero mientras esto pasaba, su cuerpo esperaba en el Servicio Médico Forense (SEMNEFO), donde estuvo por más de un año.

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“Este es un claro ejemplo de que en el estado no se están haciendo las confrontas de las muestras de ADN que se les hace a los familiares con los restos localizados de personas sin identificar. El Fiscal General del Estado Juan José Ríos Estavillo tiene la disposición de hacer su trabajo, pero al parecer el personal que tiene bajo su cargo, no”, dijo María Isabel Cruz.

El cuerpo del joven, fue localizado dos meses después de su desaparición en la zona conocida como la cohetera para el lado de la Costerita, y todo ese tiempo estuvo en poder de la Fiscalía de Sinaloa.

Policías estatales “estorban”

La Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) emitió la recomendación 03/2020, en la que se expone que un elemento de la Policía Estatal Preventiva debió resguardar al colectivo de personas con familiares desaparecidos Sabuesos Guerreras en una escena de crimen, pero este prefirió ir a tomar fotografías y no hacer su trabajo.

Este señalamiento, surgió cuando el colectivo interpuso una queja, donde aseguraron que se le pidió retirarse del lugar donde recién se habían encontrado huesos y pedazos de ropa en una posible fosa clandestina.

Esto ocurrió el 14 de junio de 2019, en un campo agrícola al norte de Culiacán, a un par de kilómetros del fraccionamiento Urbivilla del Cedro.

Por los hechos expresados en el documento, la CEDH, exhortó al estado a que el agente sea investigado y sancionado, además de capacitar al personal de la Policía Estatal Preventiva sobre cómo cuidar las escenas del crimen.

De acuerdo con los datos registrados ese día de junio del año pasado, las buscadoras sospecharon de un posible campo de exterminio, ya que en el lugar había llantas quemadas, un fuerte olor a gasolina y tanques de oxígeno para cortar metal o soldarlo. Por lo que pidieron el apoyo de Bomberos y Protección Civil, que asistieron al lugar.

A pesar de que al lugar llegaron agentes de la Secretaría de Seguridad Pública estatal, quienes debían resguardar el lugar, uno de ellos prefirió ir a tomar fotografías, incluso en una excavación que se presumía podía ser una fosa clandestina.

De acuerdo con el documento de la CEDH, se dijo que el procesamiento del lugar de intervención, advirtieron que AR1 (el policía) ingresó a una fosa y desde su interior tomó fotografías, por lo que una agente de la Policía de Investigación e integrantes del Colectivo de Búsqueda de Personas le hicieron el señalamiento que estaba contaminando evidencia, a lo que AR1 respondió que estaba haciendo su trabajo.

“Finalmente, los indicios consistentes en fragmentos de tela y restos óseos fueron embalados por un perito para su traslado y resguardo en la Dirección General de Servicios Periciales. De acuerdo a la evidencia que obra en el expediente integrado por esta Comisión Estatal, se advierte que, efectivamente AR1 ingresó a una fosa dentro del lugar de intervención que estaba acordonado con cintas amarillas, lo cual se acredita plenamente con dos fotografías a color aportadas por QV1 en su escrito de queja”.

El policía y Joel Soto, director de la Policía Estatal Preventiva, trataron de justificar la intervención, asegurando que era para tener evidencia de posibles peligros por el olor de gasolina y los tanques de gas.

Jazmín Ballesteros │Organización Editorial Mexicana