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La Opinión

Los cubanos tienen mucho poder político en Estados Unidos

Según una encuesta de la Universidad Internacional de Florida, más de 59% de los cubanos en Estados Unidos apoyan la reelección de Donald Trump

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Cuba juega un papel importante desde el gobierno de John F. Kennedy.

Los cubanos ocupan el tercer lugar en la primera minoría latina, están por debajo de los mexicanos y los puertorriqueños. Sin embargo, son un bastión social y político importante para los demócratas como los republicanos, de cara a las elecciones del próximo 3 de noviembre de 2020.

Para que el voto latino se sienta en las urnas estadounidenses debe de sufragar, al menos, 50 por ciento de esa minoría (32 millones), dentro de ese universo los cubanos representan un bastión histórico en la lucha de los gobiernos de Estados Unidos contra el régimen de la familia Castro.   

Cuba y la política estadounidense hacia la dictadura castrista han sido tema de debate en las elecciones de esta nación desde 1960, cuando John F. Kennedy emplazó al entonces vicepresidente Richard Nixon a asumir una postura más fuerte contra Fidel Castro.

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La isla caribeña estuvo además en el centro de la crisis de Watergate, debido a que en la administración Nixon creían que en las oficinas del Partido Demócrata había información sobre la injerencia castrista en la política estadounidense. Eso explica la participación de exiliados cubanos en el asunto.

El comandante Fidel Castro volvió a ser centro de atención con una crisis de refugiados y los campos de detención en Arkansas, afectando así negativamente las aspiraciones del entonces joven demócrata, Bill Clinton.

Según una encuesta de la Universidad Internacional de Florida, más de 59 por ciento de los cubanos en Estados Unidos apoyan la reelección del presidente Donald Trump, en buena medida porque revirtió toda la política de apertura de Barack Obama, en 2014, a la isla caribeña, gobernada hoy por el delfín de los Castro, Miguel Díaz-Canel.

Donald Trump ha endureciendo la retórica imponiendo sanciones económicas hacia la isla y funcionarios de su gobierno, entre ellas, obstáculos al turismo, los viajes, y el envío de remesas. Su narrativa se ha alejado de la cordialidad, diplomacia y negociación impulsada por Obama, para ser más hostil y confrontativa.

Bajo la actual administración también se han reducido al mínimo las actividades en el consulado estadounidense en La Habana, lo que ha mantenido separadas a familias que deseaban reunificar en Estados Unidos. 

Las restricciones en vuelos directos y la reducción de viajes autorizados para estadounidenses a la isla han impactado la economía de Cuba, junto a la crisis provocada por la pandemia de coronavirus.

Cerca de un millón de cubanos y cubanoamericanos (36.3 por ciento de 2.8 millones) viven en el condado de Miami-Dade, al que pertenecen ciudades como Miami, Miami Beach, Doral y Hialeah (Florida), que es predominantemente cubana, están a favor del republicano, incluso creen que arrasó en el pasado debate al demócrata Joe Biden.

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Y es que el ex vicepresidente de Barack Obama podría quitar otra vez los cerrojos al bloqueo aislacionista y al embargo comercial que sostiene Washington desde hace prácticamente 60 años. De hecho, el 73 por ciento de los cubanos en Estados Unidos apoya las políticas del “garrote”, diseñadas para promover un cambio de régimen.

Florida es un estado clave en las elecciones presidenciales que puede darle sus 29 votos electorales a cualquiera de los dos partidos y donde cualquier bloque de votantes puede hacer la diferencia y la hegemonía política ha estado del lado de la comunidad cubana. 

En este estado la ventaja para Biden es mínima sólo de 1.1 puntos, en la media nacional alcanza incluso los 14 puntos, según Real Clear Politics.

En la lucha entre Washington y La Habana buena parte de los medio informativos en el mundo apoyan al régimen de Fidel, Raúl y, hoy, Díaz Canel, por nostalgia hacia lo que pudo ser la Revolución Cubana, por ese visceral odio que siente el mundo hacia Estados Unidos, o incluso por lo podría ser llamado “Síndrome de David”.

Esa tendencia de lo políticamente correcto que obliga a la opinión pública a defender al más pequeño de los dos contendientes, una táctica muy bien utilizada por Fidel Castro cuando, en la proyección internacional de su política hablaba de Cuba como un pequeño, pero valiente David enfrentando al desalmado gigante imperialista Goliat.

Pero si puede hablarse de una víctima en todo este conflicto de poder, son los 11 millones de cubanos que residen en la isla y los casi 3 millones de cubanos en la diáspora en Estados Unidos. 

Y esto tiene que ver con el efecto de las inclinaciones ideológicas; de las controvertidas alianzas de Cuba con reconocidas dictaduras o falsos poderes democráticos como los de Rusia, Irán o China; del parasitismo económico de otras naciones (como Venezuela), la complicidad o el silencio de los organismos internacionales y Europa, todo esto es un cóctel que convirtió a la isla caribeña en el principal antagonista de Estados Unidos en el continente.

Lo cierto es que todo aquel político que quiera tomar el control del poder en Estados Unidos, no puede pasar por alto en su propuesta de gobierno una posición definida hacia Cuba, lo contrario le puede garantizar una derrota. Pues para la política estadounidense el interés por Cuba está incluso por encima de México, que cabe señalar, es el socio económico más importante del país de las barras y las estrellas.

Sin duda, el reto es para los demócratas encabezados por Biden, quien debe de seducir a ese sector latino que con el paso del tiempo se han convertido en uno de los más influyentes en el rubro político, puede ser que la aspirante Kamala Harris tenga una oportunidad de hacer esa tarea, pero ¡ya veremos dijo un ciego!

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