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La Opinión

Politizan la pandemia de Covid-19 en América

Donald Trump, Jair Bolsonaro y Jeanine Añez politizaron sus acciones para frenar la pandemia de Covid-19, que ha afectado a América

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La OMS pidió a los presidentes y mandatarias actuar para frenar la pandemia de Covid-19.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lanzó una alerta muy grave: Un millón de contagios en el planeta se registró en sólo una semana. Y el anuncio se dio en momentos en que América Latina es el nuevo epicentro de casos positivos por coronavirus (Covid-19) y cuando hay un necedad de varios presidentes y políticos de sacar raja política de la crisis sanitaria.

Antes de dar este anuncio el mismo organismo había advertido la necesidad de no politizar la pandemia, por supuesto los políticos hicieron oídos sordos. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump estuvo en la valla fronteriza de Arizona. Y ahí el candidato Repúblicano aseguró que los 320 kilómetros de muro construidos han frenado la migración hacia Estados Unidos y el coronavirus. 

En su mitin de campaña en Tusla, Oklahoma, el presidente de Estados Unidos dijo que había ordenado a su gobierno reducir el número de test para detectar nuevos casos de coronavirus.

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Donald Trump manifestó que mientras más pruebas se realizan más positivos se detectan, una decisión que se podría escuchar entre algún gobernante de casi cualquier país de América Latina, pero de un mandatario de una potencial mundial.

Lo que Donald Trump busca es contentar a su base electoral, hombres de clase media o media baja que por lo general no tienen estudios universitarios y muchos de ellos han perdido su empleo por las medidas de confinamiento.  El confinamiento ha provocado despidos masivos en Estados Unidos, la semana pasada registraron 1.48 millones.

Por eso escuchamos a Donald Trump ordenando que no haya más test, al frenar los contagios puede comenzar a presumir la  apertura económica y con ello el freno al desempleo. 

Luego su gobierno dijo que era una broma. Pero ya sabemos que entre broma y broma la verdad se asoma. Lo que sí es cierto: Nueva York dejó de ser el epicentro del contagio en Estados Unidos, esa fue la buena noticia.

La mala es que el virus se mudó a Florida –nuevo epicentro en ese país–, algo lógico si consideramos los altos niveles de concentración de personas que se han registrado en las playas, después de haber levantado los confinamientos de manera abrupta.

Algo que nos incide directamente, es que el presidente Trump en su afán de encontrar chivos expiatorios que justifiquen a los casi dos y medio millones de contagios en Estados Unidos y casi 125 mil muertos. Ha dicho que “Tijuana, México, es uno de los lugares más infectados del mundo” y, por ello, destacó la relevancia que tiene el muro fronterizo.

No hay que perder del radar que Trump está en tiempos electorales y aunque en zonas de México haya muchos contagios, él ya decidió tomarse la foto con su homólogo mexicano, en una especie de apoyo decantado por parte de nuestro país para presumir que el vecino del sur apuesta por su hoy poco probable reelección. 

Sólo hay rascarle un poquito para darse cuenta que, si Tijuana tiene un alto registros de contagios se debe en buena medida a que los dueños estadounidenses de las maquiladoras en nuestro país, en plena pandemia evitaron cerrar eso provocó un amplio número de contagios, pero nada comparable con lo que sucedió en Nueva York.

Un dato adicional para el presidente de Estados Unidos, cuando la economía de ese país sintió los estragos económicos de las cuarentenas comenzó a presionar a México para acelerar la reapertura industrial, muchas de ellas, clave para el funcionamiento de sus empresas, como es el caso de la industria de las armas, la automotriz e incluso la de insumos médicos.

Baja California es el hogar de un gran número de fábricas que producen suministros médicos: un negocio que es considerado esencial por las autoridades mexicanas. Varios proveedores importantes de Tijuana han ayudado a hacer de México la principal fuente de equipo médico para Estados Unidos.

O si no es así,  por qué razón puso a un equipo de su gobierno –incluido el embajador estadounidense en México, Christopher Landau–, a cabildear la reapertura de la industria maquiladora en nuestro país, si Tijuana está muy contagiada ¿por qué? no cambiar de maquilador. Ese es el asunto ¿en dónde van a encontrar los inversionistas estadounidenses bueno, bonito, barato y cercano?

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Lo más lamentable es que no es el único mandatario que en América que ha politizado la pandemia, el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, conocido como el “Trump brasileño” ha tomado la propagación del Covid-19, como una bandera de lucha con la oposición, el mandatario se ha empeñado en señalar que las medidas de confinamiento pueden ser más graves en el plano económico, que una solución en el plano sanitario. 

Su postura ya provocó la caída de dos ministro de Salud y también que un juez lo obligará a utilizar mascarilla en actos públicos, debido a que al mandatario se le ha visto participar en los últimos cuatro fines de semana en actos de masivos de protestas a su favor sin protección alguna. 

La postura de Bolsonaro tiene a Brasil como el país latinoamericano más contagiado y el segundo en el mundo sólo detrás de Estados Unidos, sus números ya rebasan más de 1.1 millones de casos confirmados y a principios de semana rompió la barrera de los 50 mil muertos.

Hoy ya es incontenible el grito en Brasil para que el mandatario deje el poder o incluso sea llevado juicio político, también hay que acotar que el ejército que al principio lo encumbró hoy en día a puesto distancia. 

También, hay que señalar que su archirrival Luiz Inácio Lula da Silva se le ha lanzado a la yugular de Bolsonaro pidiendo que deje el gobierno, la verdad ante este escenario es más probable que Bolsonaro se vaya de Brasil que el mismo Covid-19.

Aunque si de politizar se trata, Bolivia está en un pantano político en medio de la propagación del coronavirus, el pasado martes, el gobierno transitorio de Jeanine Añez manifestó su descontento por la fijación de las elecciones presidenciales para el 6 de septiembre, mientras el jefe de Epidemiología no descartó que se postergue por el incremento de casos de Covid-19. 

La fecha de los comicios fue impuesta por el MAS (Movimiento Al Socialismo, partido del ex presidente Evo Morales), porque son quienes tienen mayoría en la Asamblea Legislativa, y por el candidato opositor Carlos Mesa.

Bolivia, con 11 millones de habitantes, acumula 25 mil contagiados y 820 fallecidos, y se prevé que en septiembre la cifra de infectados alcance los 130 mil. A fines de julio el gobierno estima que el número de fallecidos podría ubicarse entre 4 mil y 7 mil.

El gobierno interino está estirando la cuerda lo más que se pueda para mantenerse en el poder, el cual tomó tras la salida de Evo Morales, quien primero se refugió en México y después emigró hacia Argentina desde donde opera para dirigir a su partido MAS.

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En centroamérica, uno de los pleitos más mediáticos por la pandemia ha sido en El Salvador, el presidente Nayib Bukele está enfrentado con el Congreso y con la  Suprema Corte, debido a que el gobierno apuesta por los confinamientos y los legisladores por la pronta reapertura, para tratar de no colapsar la economía de ese país.

El gobierno de El Salvador solicitó a la Asamblea Legislativa aprobar una nueva cuarentena domiciliar por 15 días para contener el galopante avance del nuevo coronavirus. Ese país registra una fase muy activa de contagio y acumulaba hasta el martes 5 mil 150 casos de Covid-19, con 119 fallecidos.

La nueva solicitud para instaurar la cuarentena se produce luego de que el pasado lunes la sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) aseguró que no podía atender una petición del presidente Bukele, para devolverle una atribución que “nunca ha tenido” para limitar derechos fundamentales para enfrentar el Covid-19.

El Salvador mantuvo una cuarentena entre el 21 de marzo y el 13 de junio, cuando finalizó luego de que el gobierno y la Asamblea Legislativa no lograran un acuerdo para una prórroga, pero esa decisión puede resultar muy costosa para todos, Gobierno, Congreso y población, que sin duda alguna está tomada como rehén de los intereses partidarios y de poder.

El asunto es que los mandatarios en América están tomando la pandemia como una arma para atacar a sus enemigos políticos, pero ese desdén se puede convertir en el talón de Aquiles de estos mandatarios que sólo buscan llevar agua a su molino. O usted ¿qué cree?