:)

El Extranjero

Elección en España busca destrabar la gobernabilidad

En España acuden se da el domingo la cuarta elección por en cuatro años y cada vez son más los ciudadanos que no ocultan su enfado con los políticos

Los españoles acuden a votar el próximo domingo, una cuarta vez elección en cuatro años, y cada vez son más los ciudadanos que no ocultan su enfado con los políticos, a los que ven incapaces de ofrecer soluciones a problemas que aquejan a ese país: como el empleo de calidad, el futuro de las pensiones o el abandono del mundo rural en España.

Pero el verdadero caballo negro de esta contienda serán los votantes de la extrema derecha de Vox, se exhiben sin complejos, comparten sus videos en redes sociales y agitan sus banderas españolas en la calle, seguros de que su partido dará la campanada en las legislativas, sacando provecho de la tensión en Cataluña.

Recientemente dos mil personas participaron en un mitin de Vox en Santander Hombres, mujeres y niños agitaban con fervor la bandera rojigualda, incluso al ritmo del himno de la Legión “El novio de la muerte”, antes de estrenar frente al mar paraguas patrióticos comprados al partido.

Su líder, Santiago Abascal, se encontró el pasado lunes en el centro de un debate televisado, el primero en que participó la extrema derecha desde el restablecimiento de la democracia en 1977, multiplicando exageraciones y mentiras.

Fundado en 2014, “Vox es un partido comparable a otros en Europa, de derecha populista radical y de extrema derecha”, como Agrupación Nacional de Marine Le Pen o la Liga de Matteo Salvini, explicó el historiador Xavier Casals.

Lee: Regresa el peronismo a Argentina con Alberto Fernández

Casi todos los sondeos de voto apuntan a una situación similar a la actual: un Parlamento muy dividido y sin mayorías, es decir, un callejón de muy difícil salida.

Las elecciones del 10 de noviembre son la repetición de las del pasado 28 de abril, tras las que no se pudo formar un gobierno, y los sondeos de intención de voto apuntan a que el bloqueo persistirá, salvo que algún partido tome alguna iniciativa inesperada.

El bloqueo se debe básicamente a dos factores: por una parte cada vez hay más partidos con posibilidades de obtener legisladores, y por otra estas formaciones y sus líderes se mantienen dentro de dos bloques estancos (izquierda y derecha).

Ninguno de los dos bloques suma los 175 diputados necesarios para formar Gobierno, y ninguno de ellos se ha visto capaz de tender un puente.

En este escenario, la mayoría parlamentaria final depende de los partidos independentistas de Cataluña, cuyas instituciones regionales están en pie de guerra contra el gobierno por la sentencia del Tribunal Supremo que encarceló a sus líderes.

Con gobiernos en funciones o mayorías muy precarias desde las elecciones de diciembre de 2015, el presupuesto nacional prorrogado desde 2018, y con la atención de los líderes nacionales muy pendiente del desafío independentista catalán.

Así, retos como la cuarta revolución tecnológica e industrial; el cambio climático y la economía verde; la modernización de la educación; la protección del sistema público de pensiones; la creciente desigualdad social o la caída de la natalidad no han podido tratarse adecuadamente por la inestabilidad de los sucesivos gobiernos.

El presidente del gobierno español, el socialista de Pedro Sánchez, intentó algunos cambios, pero su corta vida (de junio de 2018 a abril de 2019 antes de entrar en funciones) y su frágil base parlamentaria le impidieron lanzar medidas ambiciosas.

Las elecciones del pasado abril dieron la victoria al Partido Socialista de Sánchez, pero sin mayoría clara (123 sobre 350 diputados). Todo el mundo pensaba que lograría un pacto con la coalición izquierdista Unidas Podemos (42) para luego buscar apoyos entre formaciones nacionalistas y regionalistas.

Sin embargo, ni Sánchez ni el líder de Podemos, Pablo Iglesias, cerraron un acuerdo, todo lo contrario: acabaron enfrentados por la exigencia del segundo de formar una coalición de gobierno, algo que los socialistas rechazan porque prefieren un pacto “a la portuguesa” (gobierno en solitario con apoyos de otros partidos en el Parlamento).

Sánchez también intentó, sin éxito, que los partidos del centroderecha se abstuvieran y permitieran su ratificación en el Congreso. La formación de un Gobierno con mayoría absoluta PSOE y los liberales de Ciudadanos apenas fue considerada.

La mayoría de las encuestas apuntan a nueva victoria de los socialistas, otra vez por mayoría simple, y un Parlamento dividido en más grupos políticos. Los conservadores y la extrema derecha subirían, y los nacionalistas vascos e independentistas catalanes mantendrían su influencia.

Por ello, la etapa de inestabilidad y de gobiernos débiles de centroderecha y centroizquierda que comenzó en España a finales de 2015 amenaza con prolongarse.

Todo esto ocurre dentro de una progresiva ralentización de la economía, que aunque crece a un ritmo saludable en comparación con la zona euro, muestra síntomas de agotamiento del ciclo expansivo iniciado en 2014. La mayoría de los indicadores, sin ser malos, apuntan a la baja.

Aunque el PIB crecerá este año en España un 2.1 %, y el desempleo está por debajo del 14 % (llegó a estar en el 25,77 %), esta última cifra sigue siendo muy elevada. Muchos de los trabajos son precarios y no permiten a los jóvenes independizarse, o a los adultos salir de la pobreza.

En España ante la falta de novedades entre partidos y líderes –apenas pueden prometer nada nuevo desde abril–, los asuntos más destacados de la campaña acabaron siendo la exhumación del dictador Francisco Franco y la violencia del independentismo radical en Cataluña, y ambos parecen estar favoreciendo el ascenso de la extrema derecha de Vox, en el que coinciden las encuestas.

Las encuestas en España apuntan a que Vox podría ser el tercer partido en el Congreso, ayudado también por el desplome que las encuestas atribuyen al liberal Ciudadanos y al descenso moderado de Unidas Podemos.

Lee: Independentistas llaman a huelga general en España

La exhumación de Franco fue promovida por el gobierno de Sánchez en junio de 2018 y se alargó por los múltiples recursos legales de los nietos del dictador que gobernó España de 1939 hasta su muerte en 1975.

La decisión del Tribunal Supremo permitió finalmente que la exhumación de los restos de Franco de su tumba, en el mausoleo del Valle de los Caídos, tuviera lugar el 24 de octubre, en un ambiente de gran carga política y enorme simbolismo histórico.

Peor aún, esa sentencia, con penas de 9 a 13 años de cárcel para nueve condenados, hace casi imposible en la práctica que los partidos independentistas catalanes (que pueden lograr en torno a 25 diputados) apoyen en Madrid a cualquier candidato a presidente del gobierno que no responda a sus exigencias.

El resultado es que Cataluña se ha convertido en un arma peligrosa entre los partidos de escala nacional. Y ahora grupos independentistas radicales amenazan con obstaculizar la votación del domingo en la región.